Katrien Deryckere
Mi historia comienza en Bélgica, un país definido por la convivencia de diversas lenguas y culturas.
Crecí en una familia flamenca, pero mi primer gran giro vital llegó a los trece años, cuando continué mi etapa escolar en la zona francófona. Aquella fue la primera vez que adquirí una nueva mirada sobre una realidad social cercana y, a la vez, distinta, enfrentándome a un idioma desconocido a pesar de permanecer en el mismo país. Aunque en aquel momento fue un desafío, la experiencia despertó en mí una curiosidad por explorar otros contextos, lo que me llevó inevitablemente a querer aprender más idiomas.
Motivada por ese estímulo, me licencié en Filología Alemana e Hispánica por la Universidad Libre de Bruselas (ULB), completando mi perfil con el CAP y un Máster en Recursos Humanos. Durante años, me dediqué a la enseñanza de idiomas y al sector social, una etapa que alterné con viajes donde mi mayor disfrute era, precisamente, observar hábitos y modos de vida diferentes a los míos.
En 2012, mi camino me trajo a Madrid, la ciudad que hoy es mi hogar. Aquí inició una fase de reajuste personal y profesional en un mercado laboral muy distinto al que conocía. Pasé por diferentes empresas sin sentir que encajaba realmente, ya que buscaba un trabajo con un propósito que me motivara más. Además, la llegada de la maternidad añadió un reto extra: la búsqueda de un equilibrio entre mi vida profesional y familiar.
Fue en ese proceso de introspección donde descubrí la Grafología. Me fascinó su vertiente psicológica y la posibilidad de detectar rasgos de la personalidad a través de la escritura. Decidí formarme para unir mi pasión por las letras con el análisis del comportamiento humano.
Me especialicé en Grafoanálisis, Reeducación Gráfica y Peritaje Caligráfico, disciplinas que ejerzo con el mismo rigor y entusiasmo que mi faceta como filóloga y docente.